Cheesecake espiral
Cheesecake espiral

Llevaba muchos años sin escribir nada en este blog. Demasiados cambios en mi vida. Todos para mi bien y buen crecimiento personal, pero que me han dejado poco tiempo para este espacio de compartir mi cocina y una sensación de “¿y ahora cómo retomo yo todo esto?”  que me ha llevado a una procrastinación crónica de este momento. Hoy, sin embargo, he recuperado las ganas mientras hablaba con mi amiga Livia sobre cocina y otras maneras de arreglar el mundo. Hemos recordado que toda situación, por adversa que parezca, siempre lleva consigo una oportunidad, un aprendizaje y hasta una nueva manera de vivir.

Desde el pasado 11 de marzo en España, pero ya desde antes en otros países del mundo, vivimos una situación inédita, una pandemia global por la expansión de un virus, el COVID-19, o como lo conocemos familiarmente, Coronavirus, que ha puesto en jaque a todas las naciones y sociedades. Con muertos que se cuentan por cientos de miles, un confinamiento de los ciudadanos en sus hogares y la paralización de la actividad económica, el alto riesgo de contagio está sembrando miedo e incertidumbre en los corazones. El virus un enemigo, pequeño, casi invisible, pero que ha conseguido arrebatar a la gente de cuajo la escala de valores con la que medía a las personas, a las cosas… Es un momento de tristeza por dejar atrás a seres queridos, por la incertidumbre, pero también es un buen momento para encontrarse con la belleza de uno mismo, redescubrir el diálogo interior, la espiritualidad del silencio, aprender a valorar a los demás, ser solidarios y por supuesto, amar sin límites.

En un momento así, en que toda la rutina diaria se detiene, hemos de encontrar nuevas maneras de desarrollar la cultura del encuentro y para mí, esto ha supuesto en parte volver a mis fogones, a disfrutar transformando ingredientes en amor compartido. Una satisfacción infinita la que me da la cocina y que tenía relegada en el cajón de “ya, si eso, mañana me pongo…” ¡y por fin, me puse! Una vez que cogí carrerilla recordando tiempos, porcentajes, técnicas, etc., me he encontrado con una receta que dormía en mi memoria y que siempre quise hacer por lo bella que es. Es casi como pintar un cuadro, llena de expresividad y creatividad. Se necesita paciencia, sí, pero realmente es fácil de hacer, es entretenida y el resultado es espectacular, pero, sobre todo, ¡Este cheesecake está riquísimo! Feliz reencuentro lectores queridos.

Ingredientes

(Para un molde de 26 cm)
Para la masa sablé:
  • 225 g de harina de repostería
  • ¼ de cucharadita de sal
  • 110 gr mantequilla fría.
  • 4 cucharadas agua muy fría.
Para el relleno:
  • 200 g de mozzarella fresca.
  • 100 g queso cheddar curado.
  • 100 g yogur natural.
  • 100 g parmesano.
  • ¼ cucharadita de sal
  •  1 pizca de pimienta molida
  •  ½ cucharadita de pimentón de la Vera.
  • 1 berenjena.
  • 2 zanahorias.
  • 1 calabacín.
  • 1 chirivía.
  • Aceite de oliva para pincelar.

Instrucciones:

Elaboración de la masa sablé:
  • En la amasadora, a velocidad media mezclamos la harina con la sal y la mantequilla hasta obtener una textura arenosa, como de migas de galleta.
  • Añadiremos las cucharadas de agua helada y continuaremos amasando a velocidad media lo justo hasta que la masa se cohesione formando una bola (si nos excedemos en el amasado, la base del cheescake quedará dura).
  • Envolvemos en papel film y la dejamos reposar en la parte más fría de la nevera.
  • Forramos la base del molde con papel vegetal untando por las dos caras con aceite para que se pegue bien al fondo del molde.
  • Extendemos la masa en el fondo del molde y cortamos bien los bordes.

    Masa sablé
Relleno, montaje y cocción de la tarta:
  • Rallamos el queso cheddar y el parmesano (en Thermomix, unos segundos a velocidad 6).
  • Incorporamos al vaso el yogur, la mozarella, la sal, el pimentón y la pimienta y lo batimos todo hasta formar una pasta compacta.
  • Lavamos y cortamos las tiras de hortaliza. Comenzaremos a colocar las tiras de afuera hacia adentro de la tarta insertándolas dentro de la pasta donde las iremos sujetando a la pasta de quesos con los dedos. Tendremos en cuenta la altura de las tiras e iremos recortándolas para que todas queden iguales. Iremos intercalando las distintas hortalizas de modo que vayamos haciendo un juego de círculos concéntricos de colores hacia adentro. Cuando ya no quede casi espacio, haremos un rollito con una tira de cada hortaliza colocada a lo largo, como si fuera una rosa y la colocaremos en el centro para finalizar el montaje.
  • Pincelaremos con aceite de oliva y cubriremos el molde con papel de aluminio para introducirla al horno precalentado a 180ºC (160ºC con aire) durante 50 minutos.
  • Transcurridos los primeros minutos, retiraremos el papel de aluminio y continuaremos horneando durante otros 15 minutos más para que la piel de las verduras se dore ligeramente.
  • Sacamos del horno y esperamos a que se enfríe para desmoldar y servir.

    ¿No tiene un efecto hipnotizante?

Consejos:

  • Para recalentar la tarta, hazlo en el horno, con un golpe rápido de calor a 200ª durante muy poco tiempo, quizás 5 minutos para evitar que el queso se funda y se nos deshaga el montaje al cortar.

    Detalle del corte.

 

 

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