Carpaccio de calabacín con Roquefort y nueces
Carpaccio de calabacín con Roquefort y nueces

Hoy nos ponemos verdes y de manteles largos para darnos un buen homenaje vegetariano con este plato tan original.  A mí me parece muy divertida la idea de reinterpretar  recetas clásicas cambiando un ingrediente, un color o una textura totalmente distintos al original para sorprender y este carpaccio es un buen ejemplo de ello.

Desde el punto de vista nutricional, la adición de los frutos secos compensa el aporte proteico del plato, ya que estamos eliminando la proteína de la carne.  Las nueces aportan además un sabor intenso y combinan a la perfección con el queso roquefort.

Yo probé esta receta por primera vez hace muchos años en una taberna de tapas de Zaragoza muy curiosa, porque su especialidad era interpretar la gastronomía de los tiempos del Imperio Romano.  Creo que ahora ya no están, pero espero que algún día alguien vuelva a tener una iniciativa tan interesante como esta.

Ingredientes:

  • ½ calabacín que sea grueso
  • 50 g de nueces
  • 100 g de queso Roquefort
  • 30 g de aceite de oliva virgen extra
  • 20 g de vinagre balsámico de Módena
  • 10 g de miel
  • Sal y pimienta

Preparación:

  1. Se corta el calabacín sin pelar en láminas finitas, del grosor de las patatas chips.  Yo lo hice con una mandolina en el nivel de grosor más fino.  Se extienden sobre una fuente, sin amontonarlas de manera que resulten fáciles de servir.
  2. Se trocea el queso azul con los dedos en trocitos muy pequeños y se extienden sobre las láminas de calabacín.
  3. Salpimentamos la base de calabacín. Aquí podemos usar alguna sal aromatizada. Yo usé sal de sésamo.
  4. Se añaden las nueces troceadas, en trozos similares a los del queso por toda la fuente.
  5. Regamos el carpaccio con aceite de oliva de manera generosa.
  6. En un bol, mezclamos el vinagre balsámico con la miel,  removemos bien y vertemos la mezcla sobre nuestro plato para finalizarlo.

Consejos:

  • Hay algunas personas alérgicas a determinados frutos secos.  En este caso, podemos sustituir éstos por trocitos de tofu o alguna legumbre, como garbanzos.  Otra idea diferente sería añadir, por ejemplo quinoa cocida que tiene un alto nivel proteico.
  • Si os agradan los contrastes de sabores, os aconsejo añadir pasas pequeñas sin pepitas, o arándanos secos… ¡Simplemente se trata de echarle un poco de imaginación a la cocina!

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