Flan de Mató.
Flan de Mató.

Me gusta la cultura catalana. Mucho más desde que empecé a estudiar catalán hace tres años. Este sentimiento va más allá de la política y las fronteras, que siempre han sido líneas imaginarias que se pintan en un mapa. Se va adquiriendo a medida que te sumerges en la cultura y creas lazos emocionales con su gente. Como lingüista de vocación os aseguro que el uso de la lengua es como una llave que siempre abre puertas, nunca las cierra. La gastronomía es uno de los pilares de esta cultura con orígenes profundamente arraigados en la tierra y el mar.  Lo que más me fascina de los catalanes es lo bien que saben transmitir el orgullo que sienten por sus productos y sus tradiciones. Un buen ejemplo de esto es el Mató. Para los que no lo conozcáis, es una variedad queso fresco típico de Cataluña que se elabora a partir de leche de vaca a la que se añade leche de cabra u oveja, como se hacía antiguamente. Tiene menos grasa que otros quesos frescos debido al método de elaboración cociendo la leche, coagulándola con elementos vegetales como el cardo y zumo de limón, o animales, como el cuajo, y posteriormente filtrándola a través de un trapo en recipientes de mimbre o caña. El resultado es un queso cremoso y ligeramente dulzón, que se suele tomar como postre, siendo el mel i mató (mató con miel y nueces) el más conocido dentro y fuera de Cataluña. Otras versiones varietales de este queso son el Brousse occitano o la ricotta italiana.

El flan o flam en catalán de mató es uno de los postres tradicionales que se elaboran con este queso. Es muy fácil de hacer y el resultado es sublime. No os exagero nada si os cuento que ayer mi familia hizo fila en la puerta de la nevera esperando el momento en que yo sacara los primeros flanes del molde. ¡Vaya merienda buena hicimos los tres! (más…)