Coronation Chicken.
Coronation Chicken.

Vivimos una semana histórica. En la misma semana veremos abdicar al Rey Juan Carlos I, indiscutible artífice de la etapa de la democracia de este país y veremos también cómo le sucede su hijo, Felipe VI, que será, a sus 46 años, el rey de la generación EGB (de pequeña, yo estaba convencida de que me casaría con él, ja ja), dentro de una España que no acaba de salir de la crisis económica, convulsa por disputas nacionalistas y saqueada por la corrupción de las últimas décadas. Un gran reto para un Jefe de Estado al que se le solicita, además, la validación de su posición ante las urnas.

La receta que hoy compartiremos me gusta por varias razones. La primera, por el nombre, porque en su traducción se puede jugar con las palabras. Los más monárquicos la entenderán como un homenaje, pollo de la coronación, y los que son republicanos y anti-monárquicos, pueden bromear con el pollo coronado J. Una receta real para todos los españoles. Hablando en serio ahora, reconozco que lo que más me gusta de esta coronación es su carácter laico (ya era hora de dar al Cesar lo que es del César…) y que se esté planteando un acto austero, acorde con los tiempos en los que vivimos.

Os contaré también que esta receta fue ideada por la chef de Cordon Bleu, Rosemary Hume con motivo de la coronación de Isabel II en junio de 1952. Eran tiempos de postguerra en el Reino Unido y se eligió esta receta por ser una propuesta fácil y económicamente asequible a lo largo y ancho del país. La receta, que tenía vocación popular, se publicó en la prensa días antes de la coronación para que los británicos pudieran sentarse frente a la televisión a celebrar todos juntos la coronación de su reina. Todo un ejemplo de unidad patriota, ¿verdad? Pienso que a este país nos falta encontrar un motivo común para sentirnos unidos como patria, sí, sin ideas políticas asociadas, como en el resto del mundo, para sentir el el orgullo de pertenecer a una gran nación, sin más. Quede desde aquí mis deseos de un buen reinado para Felipe VI.

¡Hala! Y ahora, dejemos de filosofar y vamos a cocinar este clásico de la cocina británica. (más…)